//-->

30.11.07

Interrumpimos

!! Interrumpimos nuestra programación regular para darle paso a una noticia de último momento...!!


Heriberto Rodríguez es el ganador del Premio Editorial Costa Rica de Novela 2007

SAN JOSE, Costa Rica (BFT) - El jurado del Premio Editorial Costa Rica de Novela otorgó el Premio de Novela Editorial Costa Rica 2007 a la obra “Archipiélago” del costarricense Heriberto Rodríguez.

El escritor ganador no se mostró muy expresivo a la hora de hablar con los periodistas sobre la temática de su novela. “Ahora mismo no tengo ni idea, es que yo soy sólo el autor; aunque podría, por salir del paso, hablarles de muchas cosas: de metaficción, de un viaje celinesco, de nostalgia, de microfalia; pero también podría ser que les estuviera tomando el pelo”, respondió sin dar muestras de querer ahondar más.

La ceremonia de entrega del premio se realizará el próximo 11 de diciembre en el Centro Cultural de México en el este de la capital costarricense. La novela galardonada saldrá impresa el próximo año por la misma editorial estatal que organiza cada dos años el certamen.


Más noticias en la prensa sobre este tema:

http://www.nacion.com/ln_ee/2007/noviembre/30/aldea1334536.html

Etiquetas: ,

15.11.07

hay un ardor, una marea alta que baja por el trecho desolado que va de la tráquea al estómago; una duda que puede llamarse tristeza; un dolor que puede ser una derrota o varias. Baah, nada importa. Hay una niebla mustia llenando los libros en la biblioteca del Faro; llenando los soldaditos de plomo –la mayoría a medio pintar-; llenando la escotilla circular del poniente, desde donde se puede ver el mar como detenido en una modorra grisácea de lejanía y de certeza marítima. Las goletas llegan con un ritmo asmático. Pero, ¿a quién le importa? Puedo seguir conversando, pero no quiero. Hoy día, que puede ser ayer o mañana, siento también una aguda desvinculación con el mundo; con este Faro de estancias tibias y olorosas al cuero noble de las portadas; con el mar, ignoto y rígido allá abajo; con las goletas erráticas que me dan de comer; o con las tijeretas rosadas que rayan el cielo con líneas provisionales y emplumadas. Hoy, yo no tengo nombre o me llamo desgano. Puedo seguir conversando, pero no puedo.

Etiquetas: