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21.10.14

¨ Sosiego  en Champel¨

Novela por Heriberto Rodríguez.
San José , Costa Rica

16.1.14

Apuntes breves sobre la pobreza en C.R.
Que la economía funcione para todos.

La pobreza  en Costa Rica. El negocio de los políticos.
 Que la Economía funcione para todos.

Primera parte.

 Según el último Informe del Estado de la Nación del 2013  hay en Costa Rica 1. 098. 377 costarricenses  que viven en condiciones de pobreza, es decir que no pueden satisfacer sus necesidades básicas mes a mes. Esto  es  un 23% del total de la población.

Esto es muchos niños,( demasiados) ,  muchas mujeres, muchos ancianos, que no  hacen las 3 comidas diarias. Y la pasan mal.  Muy mal.

En los últimos años el  gasto del Estado en  protección social  real por persona  ha aumentado en un  60%   y  no ha habido una disminución  en la cantidad de compatriotas en condición de pobreza.   

 Por el contrario ha aumentado.  Siempre según el Estado de la Nación en el 2003  el 18 %  de los costarricenses  eran considerados como pobres. En el 2012 (último año con datos) este porcentaje  subió  a  23%.

Y eso que:

En el 2012  el gasto social total   del gobierno fue de 5.201.559 millones de colones.
Esto son más de 5 millones de millones de colones en un año. Más de 1 millón de colones por cada habitante del país.

A pesar de lo que en el  último año se invirtió  en gasto social, sumado a lo que se ha gastado cada año durante las últimas dos décadas, (que es un monto aproximadamente similar que se ha destinado cadaaño)  las cosas no mejoran.


Es claro que la forma en cómo se utiliza esta ayuda no es suficiente para mejorar la vida de estos compatriotas.

Los objetivos no se cumplen.

¿Por qué?


 Si el Estado invierte año a año apróximadamente   un millón de colones por persona en atención social  las cosas no solo no mejoran  empeoran.
  

¿Qué se está haciendo mal?

¿Qué es lo que sucede?

Hablando de objetivos que no se cumplen, sería conveniente aclarar  los objetivos de cuáles personas son los que no se cumplen.

 Y aquí es donde las cosas empiezan a aparecer como son.

 Primero que todo,  las acciones  de los Gobiernos en este sentido  son dirigidas por quienes han llegado al poder en las elecciones de cada 4 años, es decir por políticos, que para poder llegar a estos altos  puestos deben comportarse como tales, deben hacer los cálculos de manera  que a ellos, a sus  copartidarios y a su partido les salgan las cuentas. Es decir que cada 4 años exista un grupo lo suficientemente grande que esté en condiciones  de ser influenciados, de ser  más fácilmente llevados a  que tomen una decisión favorable a estos polìticos,  que les  sea  más sencillo tomar la  decisión de adquirir su producto: que voten por ellos, que sean sus ¨clientes¨.  Es decir, a estos políticos les conviene  tener muchos  de estos  ¨clientes¨.  Entre más mejor.  Su supervivencia y la de su partido político depende  en gran medida en que haya un gran  número de ¨clientes¨ que pueden estar  dispuestos a darles un voto a cambio de alguna ayuda.

Entre  menos personas estén debajo de la línea de pobreza, menos ¨clientes¨ facílmente influenciables van a tener estas personas en su proceso de busca de votos.

No es por lo tanto ¨rentable¨ para quienes ostentan el poder que disminuya el número de pobres en el país. Si les es muy beneficioso que se aumente el monto del gasto social, porque eso les permite tener más posibilidades de ofrecer un intercambio a sus ¨clientes¨.

En el estado actual de las cosas los objetivos de los ciudadanos y la de los políticos que llegan al poder (y quieren seguir en el poder) no son los mismos. Están desalineados de una manera que es cruel  e injusta.  Cruel e injusta pero con beneficios muy tangibles para estos políticos. 

Esta es una de las principales  razones por las que  año tras año tras año cosas todos podemos  ver  cosas como:

-Despilfarro estatal

-Instituciones ineficientes que son un fin en sí mismo


 ¿Qué se puede hacer  para cambiar  la ecuación de los clientes de los políticos?

Más gasto social  más pobres  igual  más beneficios para algunos políticos
   
Si la cantidad de pobres  disminuye  disminuye  el efecto del  clientelismo, la acción de los políticos en busca de acceder al poder  a cambio de  favores utilizando los recursos del Estado.

Algunas pistas:
  
-La iniciativa personal

-Creación de empresas  de base, social, micro emprendimientos

-Empoderamiento de las comunidades, iniciativas ciudadanas

-Liderazgo  positivo

-Alineamiento de los objetivos de los políticos y los de la mayoría de habitantes.

 -Manejo macroeconómico sensato.

(cont.)

27.4.11

ATRAPAINSOMNIOS


Ya salió ATRAPAINSOMNIOS, el más reciente libro de relatos de Heriberto Rodríguez.

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1.6.10

Validación requerida

« Valido la inscripción de este blog al servicio Paperblog bajo el seudónimo heribertorodriguez ».

15.10.09

Houellebecq: ampliación del campo de batalla

Revisito las novelas de Michel Houellebecq, surfeo por sus páginas, entre el olor a francés desprovisto de interés por contradecir el odioso clisé del varón que trae el baguette debajo de su brazo sin lavar y perfumado de comino, ajo, herbes de provence.

Los personajes de sus novelas dejan siempre muy en claro su vocación de voyeurs, sea en la comuna naturista de Las partículas elementales, sea en el viaje a Tailandia del protagonista de Plataforma. Otro tema repetitivo es su interés por las mulatas cubanas, en Plataforma hay una escena en donde la mucama del hotel cubano, convenientemente desprovista de ropa interior, no tiene reparos en participar en un menage a trois (al fin de cuentas son franceses) con el protagonista y su novia. Su prosa es renca, vibrantemente renca y desinteresada en los avatares con los que algunos acompañan sus propuestas literarias. Houellebecq es un autor que no duda en detallar el cuerpo de las mujeres, en describir, desprovisto de cualquier empañamiento lírico, todos sus pliegues menos intrínsecos y formales; la descripción de la labia de un personaje en Las partículas elementales es clásica, en este caso una particularidad ginecológica de la mujer actua como un adjetivo calificando a todo el personaje, tildándolo de vieja y decadente, por esa condición anátomica que el personaje deja ver mientras se ducha en los baños públicos de la comuna naturista que el protagonista ha escogido para pasar sus vacaciones de verano y solazarse con la contemplación de mujeres desnudas. Todas las féminas de sus novelas son muy cosas, objetos desechables en los que es difícil vislumbrar algún rastro de esa misma dignidad humana que el narrador desprecia por improbable en todas sus novelas. En Las particulas elementales, la novela que lo llevó a la fama, todos los personajes femeninos mueren trágicamente, algunos hasta de una manera sádica. Michel Houellebecq es de esos autores que disfruta no disfrutando, más que un quejido, un grito de angustia, él es una expresión de tedio, de irresoluta pérdida. La nueva novela: La posibilidad de una isla, que llegará pronto a Costa Rica de la mano del gigante Alfaguara, le ha terminado de colocar en las tablas del escenario del protagonismo y continua alimentando el interés del mercado y, sobre todo, de los intelectuales estadounidenses y británicos, quienes inspirados comentan en sus cocktail parties, en sus soirees literarias sobre “that trendy french writer”, y cuentan las páginas que deben pasar en la versión en inglés de su nueva novela La posibilidad de una isla, antes de que se mencione el primer organo sexual femenino. Como escribe Alfonso Chacón en su muy ilustrado y recomendado blog: Más al sur (www. masalsur.blogspot.com) “Houellebecq será un fenómeno, pero no creo sinceramente que sea el mejor escritor francés”. No, ciertamente no lo es, es solo un escritor que dibuja con una paleta propia y desde una perspectiva muy francesa su visión del mundo actual tan cercano a la decrepitud moral. Nada más que eso. O quizás sea solo un granuja que logró embaucar con sus cuentos a medio mundo mientras despreocupado y añejo camina en camiseta, calzoncillos, con un cigarrillo sin filtro y una taza de café por el glamoroso desfile del mundo literario contemporáneo.

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8.9.09

La novela de anoche.

La Brigitte Bardot de los sesentas: primer choice para el papel de la protagonista de la novela que hice ayer.

Anoche hice una novela: la historia de Jeanne, una mujer de pelo negro y largo. Ella fue una de las ‘caskets girls” o "chicas del féretro" (se les decía así por el baúl de madera en donde cargaban todas sus pertenencias terrenales) que fueron enviadas por Luis XV de Francia a la Luisiana para casarse por encargo con alguno de los colonos franceses en el nuevo mundo.
La novela es contada desde la perspectiva huidiza de la dama que deja todo atrás en su patria (qué les parece un pasado de niña bien despojada luego por la malvada madrastra a la muerte del padre) para alistarse como una de estas esposas por encomienda enviadas al nuevo continente a inicios del siglo 18. Después de presentados nuestra protagonista y el afortunado colono que la recibirá como su esposa de catálogo, es cuestión de incluirle giros diversos a la trama, qué sé yo algún trampero británico cazador de pieles que le recite a ella “Romeo y Julieta” con acento veronés y no “cockney”, alguna nativa de buenas caderas y trencitas que le quiera enseñar cosmología comanche a él, o quizás hasta algún vaquero americano que se vuelva muy cercano al colono francés (este último punto está muy original, apuesto a que no lo han visto en ningún otro lugar, parece cosa de película), en fín, le ponemos un poco de esto, un poco de aquello et voilá: una novela. Tendría además la gran ventaja de ser de carácter histórico como ahora lo demandan los agentes y las editoriales de ultramar. Y si encima insisten en que para que sea de un escritor latinoamericano debe llevar realismo mágico, qué carajo: le ponemos realismo mágico, le ponemos a unas mujeres volando por los cielos impulsadas por sus trenzas que se mueven como hélices, -ven a G.G.M. nunca se le ocurrió eso, a la Allende por consiguiente tampoco-, o ríos que se devuelven de su curso o figuras míticas como la Tulevieja o la Bruja de Aserrí vagando entre cocodrilos por los pantanos en busca de algún restaurante decente de comida cajun o quejándose de la usual indigestión que resulta de cenar en las fondas de la región- sus estómagos no acostumbrados aún a los rigores de la naciente cocina cajun-. Hasta se podría hacer girar la trama para que se encuentren siguiendo los pasos de algún antiguo predicador bíblico con acento puertorriqueño sobrepuesto al arameo y que luego fundaría los Alcohólicos Anónimos o el Women’s Club de Nueva Orleans o la franquicia del “Bodegón de Cristo, diezmos con descuentos”, basándose en un código secreto rescatado de los Jardines Colgantes de Babilonia, pero, en ese momento, los tipos malos (no pueden faltar los antagonistas, no señor) no lo dejan y algún sicario albino trata de destruirlas para que la sociedad secreta que también se ha venido robando los premios del bingo de la Cruz Roja de la aldea no sea descubierta. Ven algo así bien ecléctico, y hasta podemos poner algún código a resolver seguiendo los resultados del sudoku publicado en los últimos cincuenta años en el "Tumbuktu Times" y cuya respuesta final aparecerá impresos en alguno de los misteriosos “crop circles” o “círculos inexplicables” que aparecían cada mañana luego de la luna nueva en los campos de algodón llenos de libidinosos esclavos de Dahomey. Luego, semejante novela histórica, realista mágica y esotérica con código secreto incluido, podría ser una película, en dicho caso propongo para el papel de la novia a Brigitte Bardot, pero eso sí la de los sesentas, podemos modernizarle el corte de pelo o , mejor aún podemos poner de moda ese peinado de hace sólo cuarenta años. Si la Bardot de esa época por algún motivo no se encontrara disponible,(hay que ser claros para conseguir la participación de los cocodrilos habrá que utilizar unos cuantos perros gordos como aperitivos y quizás eso no le guste a la diva francesa, siempre tan protectora de los animales), pero, tampoco es que haya problema, listo le damos el papel a Aitana Sánchez-Gijón (o a Monica Belucci). Yo hasta aceptaría gustoso el trabajo de guionista para afinar el “screenplay” (incluso hasta haría un descuento en mi muy onerosa tarifa dictada por mis “peers” del sindicato de guionistas de Hollywood) con tal de que el director me deje a mí el “final cut”, es decir la decisión final, por lo menos sobre las larguísimas escenas de la protagonista bañándose au naturel en el río vistas desde el punto de vista de un lagarto que luego decide no comérsela porque se enamora perdidamente de ella (al final hasta llora de tristeza el pobre animalito), por supuesto, con todos los muchos (muchísimos) frontales en primer plano que la intensidad del guión demanda.Ven que fácil es hacer una novela, no me explico como Corin Tellado ha hecho tan pocas. Ya la novela quedó lista anoche, ahora sólo es cuestión de escribirla.


Republicación solicitada por una inmensa minoría de lectores.

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8.7.09

La ensaladilla de Rania



para la pequeña Rania, ella no sabe ni porqué.


La pequeña Rania prepara algo con sus manos no muy acostumbradas al vaivén ligero de las tareas culinarias. Hoy cocinamos: ensalada rusa. Mezcla la papa, la remolacha, el apio comprados a precio de oro en el minisuper del pequeño pueblo costero, la zanahoria (quizás), en un bol con mayonesa y sal y pimienta. Lo hace sin perder su sonrisa, se va esta tarde de regreso a la capital y quiere dejarme algo para que lo coma en estos días, ella se preocupa por mí, incluso innecesariamente, mi tripa podría desmentir cualquiera de sus preocupaciones respecto a mi (falta de) alimentación, pero es el gesto lo que me queda esa noche en mi cama mientras trato de conciliar el sueño, esa noche en que no llovía pero tampoco lograba escuchar el ruido del mar. Esa noche me aferro a esa imagen: la pequeña Rania, justo antes de devolverse a la capital, preparando en la diminuta pila de ese apartamentito del segundo piso bajo el árbol de mango la ensaladilla rusa para mí. Lo pienso una y otra vez , es lo único que me protege ahora, esta noche quiero escapar de la cama, quiero escapar. El recuerdo de Rania guisando, (no debo decir
guisando), debo decir guisando para mí o más bien por mí, me contiene y casi me consuela.
Se ha dicho que el individuo se cuenta a sí mismo historias para salvarse de la verdad , de la realidad, (ya lo dijo T.S. Elliot existe sólo un monto limitado de realidad que el hombre puede tolerar), el ser humano se cuenta a sí mismo historias, se reza a sí mismo una sucesión de historias, de escenas, de hechos imaginados como ciertos, recordados con la insulsa nostalgia de la falsedad que es entonces una especie de poción generadora de ilusiones y de espejismos entre los que no se puede sacar la verdad, por que la verdad ya no es lo que fue y ahora es una mezcla –un “tejido de la realidad”-. Pero yo no me cuento a mí mismo historias de estas para sobrellevar la noche y llegar a la mañana, yo lo hago: Rania cocinando la ensalada rusa con sus manos sonrientes, con su fleco vibrante en su frente, haciéndolo solo por mí, que por un momento soy un ser que merece la atención irrestricta de alguien y su esfuerzo acompañado de sonrisas y flecos vibrantes, ya lo he dicho antes. Las historias que cuento deben ser suficientes no para corregir a la realidad - ¿qué, nos vamos a poner freudianos en este punto del viaje?- me cuento historias para el consuelo , para el olvido momentáneo del hecho de que después de esta noche vendrá la mañana con su intolerable luz que llama con sus notas luminosas de clarín cruel al trabajo y a la acción, a la misma luz que ilumina las esquinas oscuras de mi vida, sucias, llenas de polvo y pequeños trozos de papel , de pelusas de cobijas ajenas y olorosas, la luz que esclarece como un reflector las paredes y en donde puedo ver en toda su extensión el brote eruptivo de mi fracaso. Y Rania pensará hasta el día de su muerte que lo único que hizo fue una ensalada rusa.

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18.6.09

La revolución Twitter











En Irán, el régimen de Ahmadijenad ha expulsado o confinado a los periodistas extranjeros en su afán por evitar que el mundo entero conozca las protestas en su contra. Pero, no contaba con Twitter, You Tube y demás páginas de redes sociales.


Siempre he sentido una especial admiración por los movimientos populares de revuelta , como los que hace 20 años en Varsovia, Leipzig, Praga culminaron con la caída del Muro de Berlín, y dieron inicio a la más grande celebración jamás realizada en esa ciudad, aquella extraña noche de cielo claro del 9 de noviembre de 1989. Seguí también muy de cerca el triste movimiento popular que llevó a la masacre de Tiananmen en aquel mismo año 89 – mis imágenes de los recuerdos provienen del noticiero “BBC’s 6 O’clock News”, en el televisor de la residencia estudiantil en La Haya, tema de otro post se me ocurre ahora , más nostálgico-.
Pero esta vez, influenciado quizás por las declaraciones del Presidente Obama, Mr. President no mostraba demasiadas esperanzas en que la eventual llegada al poder del opositor Mir Hussein Musavi pudiera llevar a un cambio en la situación de Irán ( viéndolo bien, más que una declaración de Realpolitik, pudo ser un intento del presidente de los estadounidenses de no perjudicar al movimiento opositor), no le puse mucha atención a las elecciones del pasado viernes 13 de junio en Irán, ahora miles de iraníes se han manifestado en contra del resultado de estas elecciones y el régimen de Ahmadinejad ha reaccionado como lo han hecho todas las dictaduras con represión y censura.
Pero esta vez existen Twitter, You Tube y otras redes sociales desde las que los mismos ciudadanos muestran sus recuentos de lo que sucede en las calles cada día, y es la única fuente a la que la prensa internacional pueden recurrir en este momento.
Nadie sabe lo que va a suceder finalmente en Irán, lo único claro es que estos eventos ya marcaron la consagración de las redes de Internet como medios de comunicación, ahora sí de masas.
Por mi parte tengo el sueño de alguna vez liderar una revuelta popular aquí en Costa Rica, con manifestaciones, vigilias y demás muestras de rebeldía civil en contra de los medios de comunicación y periodistas deportivos que no se conforman con demostrar su flagrante estupidez y con menospreciar el fairness y el juego limpio periodístico sino que son descaradamente antiliguistas.
Una causa muy banal, dirán algunos, pero es que cada vez quedan menos causas trascendentes.

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5.6.09

5 de junio de 1989



EL 5 DE JUNIO DE 1989 (20 ANNI FA) , ESTE CIUDADANO CHINO -SIN DESCUIDAR SU ABRIGO-, SE PLANTO FRENTE A LOS TANQUES QUE MARCHABAN A MASACRAR A LOS JOVENES QUE CLAMABAN POR DEMOCRACIA EN LA PLAZA DE TIANANMEN DE BEIJING. MIS RESPETOS Y ADMIRACION DESCONOCIDO CIUDADANO CHINO.
HAY GENTE QUE TIENE 3 COJONES/OVARIOS (si hasta políticamente correcto me he vuelto, ya me han dicho que "antes el malo era yo") .

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30.5.09

El amor dura tres años

Así , al menos, lo advierte la novela de Frédérick Beigbeder


Tengo, lo confieso con inusitada valentía, una marcada predilección por la literatura contemporánea. A como andan las cosas esto es toda una confesión, de ésas mismas que nunca le hago a nadie y menos a mí mismo. Sí. Pongo caradebueno y lo admito. Cuando se trata de leer narrativa me inclino más por los libros de autores vivos o recién muertos que por los libros de escritores clásicos, queda dicho y publicado, luego no me voy a quitar. Sé que esta inclinación mía es imperdonable, más de un amigo se ha apresurado en hacérmelo saber con esa sabiduría a toda prueba que se le atribuye siempre a los amigos que dan consejos sin que nadie se los pida, no sólo porque dejo de lado a obras que han superado el paso del tiempo a favor de otras que han sido recientemente publicadas y que capaz que dentro unos años no se acuerda de ellas ni su madre, digo la del autor. Pero, qué le voy a hacer, como decimos en Costa Rica: Idiay. Ya uno es así.
De Francia traje a mi altarcito de libros por leer - que es como una pirámide trunca o desamparada sin velones ni cirios que iluminen mi indolencia- unas novelas de dos autores franceses vivos que no conocía: Marc Levy y Frédéric Beigbeder. Empecé
con “El amor dura tres años” de Beigbeder, esta es una novela corta llena de frases agudas que se lee rápidamente y que parece engañosamente superficial. Repleta de frases memorables la trama presenta a un personaje masculino relatando las peripecias de su matrimonio y posterior divorcio en la Francia de clase alta de la década de los noventas,con un estilo desenfadado y procurando abiertamente ganar la simpatía y la empatía del lector, como corresponde al estilo ideal del creativo publicitario, como el que hasta hace un tiempo fue el autor.
En estos tiempos yo ya no le pido mucho a una obra literaria, con que me deje algunas frases como las que pongo abajo me doy por conforme.

Frases memorables de la novela:

Creí que estaba buscando el amor hasta el día en que me di cuenta de que lo único que deseaba era huir de él.

Nadie te avisa de que el amor dura tres años. El complot amoroso se basa en un secreto muy bien guardado te hacen creer que es para toda la vida cuando, químicamente el amor desaparece al cabo de tres años.


Repetir a menudo estas tres frases:
1-) LA FELICIDAD NO EXISTE
2-) EL AMOR ES IMPOSIBLE
3-) NADA ES GRAVE


Los cuentos de hadas sólo existen en los cuentos de hadas. La verdad resulta más decepcionante.

El divorcio es una perdida de la virginidad mental.

El sexo es una lotería: dos personas pueden adorar eso por separado y no congeniar juntos. Piensas que la cosa puede evolucionar, pero resulta que no evoluciona.

Cuando llevas una doble vida la regla básica es no enamorarte. Te ves en secreto, por puro placer, para evadirte, para estremecerte. Te sientes como un héroe sin demasiado esfuerzo.

¿Por qué tener una sola vida si se pueden tener varias? Ella cambia de tío como se
cambia de canal de televisión? (espero, por lo menos que yo sea Eurosport)



Beigbeder:

http://es.wikipedia.org/wiki/Frédéric_Beigbeder


“El amor dura tres años”

http://es.wikipedia.org/wiki/El_amor_dura_tres_años

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6.5.09

R.B. Kitaj







Ronald B. Kitaj, 1932-2007, In memoriam.

El pintor más literario. Un artista turbador cuyas obras siempre me han dejado la boca abierta entre la curiosidad, la admiración y el sentimiento de que hay tanto por comprender de su arte.


Pintar era para Kitaj un viaje que empezaba con una pintura y que terminaba en donde las circunstancias lo hubieran llevarado. No sabía el lugar a donde el viaje lo llevaría, es que el arte era para Kitaj una búsqueda incesante y un intento por definir una respuesta –en todo caso, siempre parcial, incompleta, eternamente insuficiente – con una “asociación libre” entre los sueños, la literatura y sus obsesiones. Kitaj quería que de sus obras salieran personajes literarios memorables como los de la narrativa de Dickens o Dostoievski.
En los últimos años incluyó textos a sus pinturas, es decir a sus ficciones de colores, algunas de ellas son acompañadas por textos explicatorios que debían ser colgados en la pared a la par de la obra. El entendía su particular narrativa de colores como un instrumento para juntar el pasado con el presente, para el “intertexto’-si es que en pintura puede llamarse de esa forma-, es decir para las alusiones y las referencias culturales a otros pintores como Van Gogh, Miguel Angel , Cezanne, Goya, Bacon, Degas; a practicantes de la literatura como a Kafka, Erasmo de Roterdam; y a eventos históricos como el Holocausto, el asesinato de John Kennedy. Todo en una mezcla colorida y expresiva que dejaba en las telas con el libre albedrío que a un creador artístico le deja la tiranía de sus propias obsesiones. A inicios de los sesentas Kitaj descubrió su hasta entonces ignorada condición de judío, desde ese momento se convenció a sí mismo de que seguiría pintando como Cezanne y como Degas, pero después de Auschwitz. La magia derivada de su forma de practicar la creación artística tendría un símbolo recurrente en sus cuadros: Joe Singer, -un antiguo pretendiente de cuando su madre era soltera-, esta persona aparecía en las pinturas aislado, con un audífono, vagando, llevando su judaísmo a cuestas como un Kafka con colores y con un rostro que muchas veces era el del pintor mismo. El personaje en que su arte convirtió a esta persona era quizás una especie de alter ego para el autor, quiero decir para el pintor.
¿Quiénes son esas mujeres que aparecen en sus cuadros?, le preguntó una dama en la inauguración de una de sus últimas exposiciones en Estados Unidos. Esa mujeres son mi esposa, respondió él refieriéndose a su esposa fallecida, con el pincel puedo seguir acariciándola.

Mientras gran parte del Arte de después de la Segunda Guerra Mundial se ha dedicado a las preguntas ¿Qué es el arte? y ¿Cuál es el propósito del Arte?, Kitaj, dice The Economist en su obituario, perdió poco tiempo en estas “interrogantes solipsísticas”, porque “él sabía cual el principal propósito del arte: hacernos conscientes de la realidad histórica de nuestra situación, encadenarnos al cuerpo del Mundo...” Lo dijo muy bien la revista británica, tanto que me ha vuelto a dejar sin palabras.

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18.4.09

Chernobyl














A 22 años de la Tragedia de Chernobyl, el post tradicional de todos los abriles en La Bitácora del Faro Tuerto.



Esa mañana del abril de 1986 estaba más soleada que las otras, Ivan Demenenko había cumplido 23 años la semana pasada y esperaba en la pequeña estación junto a una vereda el autobús para dirigirse a su trabajo de obrero en la fábrica de cocinas eléctricas. Un diminuto Lada con dos comisarios de la policía pasó primero, los personeros lo introdujeron en la parte de atrás del carro, donde ya estaban otras dos personas más. Hacía exactamente cinco años, la semana después de su cumpleaños número dieciocho, al cumplir las diligencias obligatorias para obtener el carnet de miembro del Partido Comunista había marcado en la fórmula de “Trabajo patriótico” la casilla de “Bombero Voluntario”, esa era la favorita de los jóvenes de su generación. Tenía muchas ventajas: eran muy pocas las emergencias que se presentaban en esa remota zona, además las prácticas obligatorias del primer jueves de cada mes eran famosas porque terminaban con una larga sesión de vodka gratis para todos. Los dos policías no repondieron cuando él les preguntó por el sitio de la emergencia. Ivan Demenenko pensó que era bueno un día fuera de la rutina de su trabajo de aprendiz de soldador. Sólo esperaba que el incendio no fuera en un lugar muy lejano, esa noche iría con Oksana Shevchenko al Festival de Mayo de los Trabajadores que hoy empezaba en el pueblo. Oksana quería que subieran juntos a la gran rueda que ya estaba instalada a la par del Centro de Cultura del Pueblo. A ella le fascinaban esos carrouseles altos, sus mejillas blancas y escuetas de bibliotecaria principiante se teñían de rosado luego de dar las vueltas, también le gustaba comer las castañas asadas que vendían en los puestos de la Feria.La preocupación de Ivan Demenenko resultó vana, el lugar de la emergencia quedaba a pocos kilómetros de ahí. Los dos policías y los otros tres ocupantes del Lada, incluyendo a Ivan Demenenko estuvieron entre las primeras personas en llegar al sitio de lo que después sería considerado como uno de los más grandes desastres en la historia de la humanidad (se dice muy fácil): la explosión en la planta Nuclear de Chernobyl en Ucrania, que entonces formaba parte de la Unión Soviética.Los bomberos y policías que sobrevivieron fueron llevados a Moscú para ser atendidos y para que no asustaran al Mundo con la gravedad de sus quemaduras. La familia de Ivan Demenenko nunca volvió a verlo. Oksana Shevchenko pasó muchas tardes en el hospital contemplando la foto de Ivan Demenenko, se veía tan bien con su overol azul de la fábrica.Las fotos de arriba fueron tomadas de "Der Spiegel", una muestra el monumento a los cientos de bomberos que murieron atendiendo la explosión, muchos como Ivan Demenenko sin saber a lo que se enfrentaban.
La otra foto es del Centro de Cultura del Pueblo, en la esquina inferior derecha se puede ver como más de veinte años después aún está la "Rueda de Chicago" en la que no llegarían a subirse Ivan Demenenko y Oksana Shevchenko.



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9.2.09

14 de febrero sin Tardelitos

Como en este sitio tenemos la tradición de respetar las tradiciones –hasta que nos aburrramos o nos olvidemos - estaba pendiente el post anual del Día de la Amistad y el Amor, tal y como se ha hecho en los dos febreros anteriores. Pero, como esta vez la crisis se llevó consigo el verde patrocinio de los Tardelitos, “el más dulce bombón de chocolate y guayaba” y, por supuesto, la inspiración que traía endosado, sólo me deja –abjuro de una vez por todas de la segunda persona en plural- la opción de postear una poesía ajena y ya publicada. Antes de decidirme por este visceral poema de Miguel Hernández, traté de contactar con los dos “poets in residence” del blog, pero Hubert Robertson se encontraba en paradero desconocido y las “anotaciones en el cuaderno de viajes” –como éste llama a sus oscuras piezas- que me envió hace unos meses y que incluso publiqué aquí una de ellas, estaban muy densas y arcanas como para esa fecha tan diáfana y luminosa que -como sabemos todos- es el Día de la Amistad y el Amor (y el coma azucarado). Jack Palans Bogarín Vindas , el otro “colaborador”, justo antes de salir de la cárcel –otra vez- hace dos semanas me hizo llegar una piececita dulcemente intitulada "EL COÑO DE LA POETISA”, que por razones obvias – y otras no tanto- considero que no es la más adecuada para una publicación de una solemnidad tan sublime.

!!!Feliz día del amor y la amistad!!! ( y el coma azucarado).


MENOS TU VIENTRE, del poeta español Miguel Hernández.

Menos tu vientre, todo es confuso.


Menos tu vientre, todo es futuro fugaz, pasado baldío, turbio.


Menos tu vientre, todo es oculto.


Menos tu vientre, todo inseguro, todo postrero, polvo sin mundo.


Menos tu vientre, todo es oscuro.


Menos tu vientre claro y profundo.




El post de febrero del 2008 aquí:

https://www.blogger.com/comment.g?blogID=14874833&postID=8176985099064604916&pli=1


El post de febrero del 2007:

https://www.blogger.com/comment.g?blogID=14874833&postID=117104285630216265


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8.2.09

La extinción de la monogamia

La monogamia no sobrevivirá en los próximos treinta y cinco años, desaparecerá de la sociedad hasta como un ideal. El concepto no es más que una útil convención social que raramente ha sido respetado en la práctica. Así lo afirma el escritor Jacques Attali publicadas en la Edición especial del Trigésimoquinto aniversario de Foreign Policy.

El presente, con el que día a día se construye el futuro (vaya descubrimiento estoy haciendo, hoy me siento como dice Boorstin "un descubridor”), está lleno de pequeñas revoluciones que ya no se sueñan para ser libradas en barricadas de adoquines en las calles, sino en las mentes y en las conciencias de los seres humanos. La tercera guerra mundial, que para algunos inició un 11 de setiembre, no se libra por un territorio específico (alguna una guerra relámpago empezando ordenadamente el día primero del año fiscal para ocupar los estados vecinos, por ejemplo), ni por el petróleo o el agua como lo habían previsto algunos futurólogos (ahora obligados a vertir un nuevo futuro), la nueva gran guerra se combate por ocupar la conciencia, la mente y las convicciones de los seres humanos con la propia concepción del mundo y sus divinidades celestiales y pedestres. La nueva guerra es una lucha por la influencia en las mentes de la mayor cantidad de seres humanos. No es por casualidad que la mayor potencia mundial sea a su vez la mayor productora de contenidos, de íconos, de ”pundits”, de “referencias culturales”, de científicos, de expertos en manipulación de masas, de premios nobeles, de creadores de películas, de discos. Cómo era que la antigua y derrotada Unión Soviética pretendía triunfar en la lucha por la dominación global si su producción cinematográfica, discográfica, iconográfica era tan mala, tan –pecado capital en la cultura de masas- aburrida, excepción hecha del Ché Guevara, un ícono redondo por donde se mire. Aún así, los teóricos soviéticos entendían mejor que nadie este factor crítico del éxito de su lucha por la hegemonía: la necesidad de ganar la batalla de las mentes de los habitantes de Occidente influenciables por la cada vez más relevante “cultura de masas”, sin embargo, en general, fueron incapaces de conciliar las limitantes impuestas a la libertad personal con la creación humana de contenidos potables para el consumo masivo de esas mentes que eran el objetivo de su lucha por el dominio. Sí, hubo un esfuerzo centralizado de parte de los líderes del Estado soviético, incluso, como profundos conocedores de la importancia de este requisito lograron el apoyo para su causa de centenares de “comprometidos” creadores de ideas y de contenidos.
Una vez que se alcanza la hegemonía una forma de asegurar el continuo predominio de sus propias ideas es cuestionando el orden establecido. Incluso con un ataque preventivo las ideas prevalentes en la mente de las mayorías deben recibir constantemente nuevos estímulos y retos que las pongan en duda, que las hagan cambiar, modificarse, evolucionar siguiendo, eso sí, el hilo que discurre desde el poder dominante. La revista Foreign Policy http://www.foreignpolicy.com/ aprovechó la ocasión de su aniversario para preguntarle a varios especialistas sus pronósticos sobre cómo cambiarán en los próximos treinta y cinco años las concepciones del bien y el mal, lo bello y lo horrible, lo aceptable y lo inaceptable.
En esa edición especial, el escritor Jacques Attali se atreve a dar su predicción para el futuro de las relaciones entre hombres y mujeres. Para él, la monogamia no sobrevivirá en los años venideros, desaparecerá de la sociedad hasta como un ideal. Abolida la monogamia la sociedad no regresará a la poligamia, sino que se estipulará una concepción radicalmente diferente de las relaciones amorosas y sentimentales, afirma Attali. Las sociedades pronto aceptarán como algo válido las relaciones con distintos compañeros que a su vez las tendrán con otros compañeros. No contempla la posibilidad de que una persona se relacione formalmente con un grupo de personas a la vez , principalmente por razones económicas –para mantener una transmisión ordenada de la propiedad- y porque la monogamía proteje a las mujeres en contra de los excesos de los hombres. Attali cita varias tendencias para justificar su apuesta: la intrusión del Estado en las vidas de las personas revelará en gran detalle la vida privada con sus verdades de múltiples vidas y compañeros, la hipocresía de la sociedad será dada a conocer con mayor facilidad; el aumento de las libertades individuales que ha hecho posible cambios en otras áreas anteriormente impensadas como la de los matrimonios homosexuales; la expectativa de vida cada vez más alta hará más difícil pasar la vida amando a solo un compañero; los avances tecnológicos que continuarán debilitando los lazos entre la sexualidad, amor y la reproducción. La abolición de la monogamia cambiará todos los aspectos de la vida, desde los aspectos financieros, las relaciones con los hijos y el papel del Estado en relación con la familia, todo este cambio ya empieza a estar visible detrás de la hipocresía actual que se refleja en libros, películas, la música, pontifica finalmente Attali.

El Estado Mayor de “pundits”, de hacedores de opinión, de íconos continuarán lanzando sus ideas, es en la mente del individuo -cada vez menos uno y más plural- donde las ideas lucharán su propia batalla por prevalecer, por multiplicarse como un gen exitoso, o por desaparecer en la caduca nimiedad.

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17.1.09

La dimensión (divina) del Universo


En los días en que el barómetro marca valores superiores a los 1050 milibares, hay en la biblioteca de este faro una atmósfera muy propicia para la reflexión (inútil quizás) sobre el sentido de la existencia, el sentido del Universo. ¿Por qué el Universo se tomó la molestia de existir?, dice con mucha propiedad Stephen Hawking.

Georges Lemaitre, un físico que en sus tiempos libres era sacerdote jesuita, o, al revés, un sacerdote jesuita que en sus tiempos libres era físico, propuso una teoría que explicáse el enigma (puede llamarse así con una connotación muy limitada de su trascendencia) de la expansión del Universo desde algún momento en el pasado finito. El modelo que Lemaitre propuso fue luego denominado con burla el “Big Bang”. Todo empezó en un instante, -ocurrido según los cálculos más aceptados en la actualidad hace trece mil setecientos años-, demasiado intenso para ser explicado con el verbo, con las palabras que somos capaces de articular los homo sapiens actuales con cerebritos de litro y medio, todo surge de la nada, del mismo lugar donde antes no había nada. En menos de un minuto desde ese instante original, el Universo creció hasta un millón de millones de kilometros de largo, una “eternidad” después, es decir, menos de tres minutos desde el instante cero, el noventa y ocho por ciento de toda la materia que ha habido y habrá alguna vez ya había sido creada. Antes de este nacimiento, el tiempo no existía, porque no existía el pasado de donde pudo haber emergido. En esos segundos iniciales se establecieron las constantes que rigen el Universo, los seis valores numéricos que lo gobiernan, si alguno de estos números fuera aunque solo un poco diferente, ninguna de las estructuras atómicas complejas como los seres vivos podrían existir. ¿Aparecieron estos números al azar, o acaso obedecen a una lógica muy arcana para ser comprendida? ¿Existe un orden detrás de la aparente arbitrariedad de la naturaleza? O, como lo preguntó Einstein: “¿Tuvo Dios opción a la hora de crear el Universo?”.
El Big Bang puede representar una fase de transición del Universo de una forma que no podemos entender a uno que casi es posible explicar, es factible que el espacio y el tiempo tuvieran antes del Big Bang unas formas que escapan a nuestra comprensión actual, y, que necesitaríamos un proceso evolutivo continuado que aumente en, digamos, medio litro cúbico el tamaño del cerebro para poder disponer de las conexiones neuronales capaces de entender plenamente este misterio.
El Dr. Martin Bojowals del Instituto Max Planck de Alemania ha dicho: “El universo no tiene un comienzo. Ha existido siempre”. Un momento, me parece haber escuchado esto en alguna parte, ¿no es esto lo que siempre han dicho los señores de la religión? con sus puntos de vista en ocasiones tan apartados de los de estos señores de las ciencias que se han propuesto explicar un Universo sin que aparezca la mano de una divinidad.
Esto nos lleva a José Antonio Marina, un físico y filósofo español que acuñó una expresión particular : “la dimensión divina de la realidad”, según su punto de vista el orden de lo existente, el Universo Real, muestra alguna de las características que las religiones tradicionalmente atribuyen a Dios.
Veamos:
-No puede tener antecedentes en su existir, ya que esos antecedentes tendrían que existir
también.
-Es autosuficiente. No necesita de nada ajeno a sí mismo para existir.
-No tiene contrarios (lo contrario sería la nada, que no es nada).
Para Marina esa dimensión divina de la realidad es vivida por muchos seres humanos como experiencia religiosa y algunas religiones la personifican y la llaman Dios.

Es curioso que exista una aparente intersección de criterios entre lo que propugnan con fundamentalismo desde hace siglos algunas religiones y lo que creen ahora descubrir por su propia cuenta los señores de la ciencia. Ya lo dijo G.K. Chesterton, un ateo: el Universo es el mecanismo más exquisito alguna vez construído por nadie.







La bitácora del faro tuerto- Universo - http://www.heribertorodriguez.blogspot.com/
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16.1.09

Práxis y teoría

ESTA TRIBU EN LA AMAZONIA PROFUNDA NUNCA HA ESTADO EN CONTACTO CON EL HOMBRE BLANCO, NI CON LAS ENTELEQUIAS QUE ESTOS SERES TAN CIVILIZADOS ACOSTUMBRAN BLANDIR EN SITIOS TAN AGRESTES COMO LAS FACULTADES UNIVERSITARIAS O LOS CAFES LITERARIOS.

Hace unos días alguien me pidió que hablara explícitamente sobre Archipiélago -mi novela publicada hace unos meses-, que contara algo sobre su trama, sus personajes, su estilo. Mi respuesta desconcertó al interlocutor: como autor soy el menos indicado para hablar sobre esos temas. -Ah ya entiendo, no habla Usted de la novela por pudor -me volvió a preguntar la persona, y en ese momento me dí cuenta que sobre estos temas se podía tener pudor, cómo no lo había pensado antes- y a pesar de que me ví tentado a responderle que sí, que mi reticencia era causada por ser yo una persona tan pudorosa y virtuosa, opté –solo por esa vez y sin que se convierta en precedente para futuras respuestas- por insistir en una respuesta sincera: Yo no tengo la más mínima idea. Es que sin llegar al extremo de etiquetar al autor como un simple medium de su oscuro y desconocido inconsciente, yo como autor no tengo la más mínima idea de por qué sucedieron las eventos de la trama, por qué aparecen de la nada esos personajes o ese estilo o aparece una voz o una tesitura en particular.
Y es que es en realidad muy poco lo que yo puedo decir de Archipiélago, sin mentir más, quiero decir sin agregar más mentiras que las que por más de 340 páginas ya he puesto en blanco y negro, en el ejercicio del derecho a mentir que como dioses de un hijo menor tienen los escritores. Puedo, sin embargo, decir que Archipiélago es una una exploración, que, como corresponde a toda expedición que se respete a sí misma aspira a dejar , por supuesto, más preguntas que respuestas, más trillos sugeridos y dudosos que estrictas y prolijas coordenadas para GPS. Es como uno de esos mapas en los que luego de bogar a estribabor casi hasta el escorbuto trazaban los antiguos cartógrafos, en donde la mayor parte del territorio quedaba marcado como “Terra Incógnita”, así la novela puede considerarse como ese territorio desconocido que es dejado de esa forma para que los lectores que lo transiten, lo iluminen y terminen de repintar los contornos a veces difuminados, según los propios prejuicios, realidades y formas de decodificar el mundo de cada uno. Al final, es únicamente un mundo inacabado, solo levemente sugerido en la Escala Mercator de la creación por el autor.
Archipiélago es un viaje, un ride en una montaña rusa, un artefacto para provocar emociones de distintos tipos. Es un deseo poco disimulado de exagerar , de mentir, que empezó cuando leí una cita de Luis Buñuel, que luego terminó como epígrafe de la misma novela cuyo inicio inspiró, decía Buñuel que vivir la vida es contradecirse a uno mismo, y esa frase fue lo que me hizo empezar a escribirla y desde luego a mentirla.
A propósito de mentiras, hablaba recientemente con Ricardo Martin sobre el acto de escribir como una necesidad de mentir y sobre la dificultad que esa acción supone: es bastante difícil imponerse sobre la verdad en un mundo en que esta verdad, esta realidad supera siempre y sin mucho esfuerzo a cualquier intento de ficción, es decir a cualquier esfuerzo de mentir. A pesar de esa probable superioridad que tiene la realidad, a la literatura siempre le quedará su poder de evocar las igualmente existentes realidades nunca vividas y de influenciar la forma en como el mundo se ve, el mundo interpretado a traves de otros ojos, en una interpretación que al final el lector puede teminar incorporando a su propia forma de ver el mundo.
Si bien es cierto que el misterio más grande de la Biología actual, como afirma Francis Crick, el codescubridor del ADN, pasa por descifrar el misterio del proceso fisiológico por el cual los fotones de luz después de pasar por la retina se terminan convirtiendo luego en recuerdos , en experiencias, en noches de insomnio, en una lista de eventos nostálgicos que pueden luego ser rememorados; la literatura -que no sabe de biología ni de estas cosas, ni tampoco le hace falta- mantiene intacta su capacidad para convocar emociones, recuerdos y en eso; como si fuera un hechizo mágico, es en esa prodigiosa capacidad de generar sensaciones y recuerdos de cosas nunca vividas que la literatura obtiene la fuente de su magnetismo, de su perdurable vigencia a través de los tiempos.
Decía la escritora británica Zadie Smith que un texto bien escrito nos conmina a aceptar la visión propia del autor. Así, sostiene la Smith, pasás la mañana leyendo a Chekhov y por la tarde, caminando por el vecindario, el mundo ya se ha tornado “Chekhoviano”. Caigo en cuenta de que yo mismo he sentido esos encantamientos de la literatura. Así, si por las mañanas de mi infancia yo leía a Tom Sawyer o alguna novela de Verne, por las tardes yo ya no era el mismo y en vez de caminar con los amigos por las orillas del tan pedestre río Liberia en el Barrio El capulín, yo andaba recorriendo el Limpopo o el Mississipi en busca de algún baobab o de la balsa de Huckleberry. Ese es uno de los efectos mágicos de la literatura de los que valdría la pena hablar con mayor extensión.
Para mí, el ejercicio de la literatura debería ser un juguete, un ente abstracto y lúdico, lo más parecido que se pueda practicar desde la soledad de mi faro tuerto a un paseo para ir a apear jocotes en una tarde de verano, o a una mejenga de fút hasta que se haga de noche con los amigos, que preferiblemente sean peores jugadores de futbol que uno, aspiro interiormente a que la literatura sea el sucedáneo de cualquiera de esas efímeras esquinas del paraíso que todos deseamos padecer.
Decía Steiner que en la edad actual el mayor lujo es el silencio , desde el silencio y lejos de los canones y de las engoladas teorías, -qué le voy a hacer es que uno es de provincia- es que , prefiero incurrir en la grave falta de la comisión de la escritura de textos de distinto pelaje -aunque todos con el mismo pedigrí mestizo que es el único que me sale- antes que empeñarme en recorrer los prolijitos y simétricos campos de golf de las teorías literarias. Entonces, escribir es participar con los frutos de ese silencio en la creación de obras de arte; que, como dijo Kandinsky, es como participar en la creación del mundo. Porque, aunque no siempre se reconozca, mentir es siempre crear.

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17.12.08

Pequeña Rania

Para la “pequeña Rania”, ella no sabe ni cómo ni cuándo, solo por qué. O quizás ni eso.


Afuera del bar un hombre canoso, que luego supe que era el patrón, se afeitaba sosteniendo con la mano izquierda un espejo circular. Adentro, Perico dejó la conversación y se apresuró a saludarme. ¡Hey maes, llegó la persona que nos trae la letra de la canción!, les gritó a sus compañeros de banda, que parecían juguetear con los instrumentos musicales instalados en una esquina del pequeño salón. Hay algo de dramatismo en este tipo de bares que a media tarde los hace ver como una especie de sala de juegos de asilo pobre, la luz esclarece con crueldad los daños que luego se disimularán con la llegada de cada noche y así pasan engañando año a año: el piso percudido de grasas inmemoriales, las paredes agostadas, la esencia del orinal exacerbada por el calor no se privaba de invadir el área social ni de mezclarse con la ranciedad del aroma a cerveza añeja derramada; en fin, una atmósfera muy propicia para compartir con amigos. Una mujer gruesa y morena de rasgos bruscos y brazos como piernas, limpiaba callada el mostrador. Pronto el resto de compañeros de Perico se acercaron. Qué bueno que nos traes la letra, decían afables como un comentario generalizado, poco antes de volver su atención hacia la “pequeña Rania”, que, dada su falta de quejas, parecía muy entretenida por el lugar y por los músicos que le hablaban tan pronto con mucha familiaridad . Yo no encontraba el momento para decirles la verdad. Había practicado varias respuestas posibles, algunas de las cuales deseché por falta de originalidad. Ejemplo: la canción terminaba tan triste que no pude empezarla; et al.
Empujado por Perico y animados por las cervezas que nos sirvió la mujer morena de brazos como pilares, nos extendimos en la conversación y en la confianza. Cada vez me sentía menos capaz de levantar la mano, pedirles su atención por favor y confesarles la verdad. La “pequeña Rania” se había acomodado en una esquina de la barra, con una especie de gorro tejido de reminiscencias andinas, que se suponía muy moderno, parecía muy entretenida conversando, se notaba distendida y sonriente, -quizás tenía ahora más confianza en la niñera que llegaba por las tardes a su casa a cuidar a sus dos hijos o en los depistes de su marido, tal vez por ahora un poco menos aprensivo- como fuera, se veía hasta sonriente conversando con los músicos amigos de Perico y con la mujer morena que todas las tardes fingía limpiar el lugar.
El músico a cargo de los teclados, quien, por formal o por sobrio, parecía ejercer de jefe de la banda, me habló con seriedad, que no por afable era menos directa -Tenés alguna melodía en mente para la letra- me preguntó de una forma que no me dejó mucha oportunidad de escabullirme.
-Bueno una base rítmica típicamente gringa, el rock de la “americana”, batería , bajo y guitarra muy a lá Dave Matthews band, solo un poquito “blusy”.
-Ahh , claro, entiendo, por donde vas.
Desde la esquina de la barra, la “pequeña Rania” me llama con un gesto de su mano, salvándome de esa manera sin saberlo.
-Permiso amigo – en pleno escape alcanzo a decirle al tecladista.
Ella tenía las mejillas enrojecidas, la extraña boina moderna o gorro tejido andino modificado le enmarcaba las fracciones casi frangibles de su rostro trigueño, me miraba fijamente, en alguna parte ya había visto yo esa expresión. Me dijo un par de incoherencias que no entendí pero que serían divertidas dada las risas que las sucedieron. Su tranquilidad no se vio alterada ni siquiera por el constante zumbido vibratorio que provenía de las llamadas entrando a su teléfono móvil. El sonido de la banda imposibilitó continuar con la conversación. Salía una base rítmica típicamente americana, una mixtura de Tom Petty, con Springsteen, con algo del más energético Dylan, que los integrantes -todos menos Perico que seguía conversando con el patrón del lugar con su cara recién afeitada- súbitamente concentrados y prolijos, tocaban con ganas como de botar las paredes del localito.
-A ver el poeta , que empiece-me llaman. La “pequeña Rania” me aprieta fuerte la mano y sonríe, me ponen nervioso sus sonrisas, son tantas ahora, es que las sonrisas de una mujer son siempre una responsabilidad. Me pongo al frente de la banda, saco de la bolsa trasera derecha un papel, ajusto la altura de la base del micrófono:

In these days and these hours of fury/ When the darkness and answers are thin/Lovers come and check out in a hurry/Shallow and hollow again/Come lay your body beside me/ To dream to sleep with the lamb/To the question your eyes seem to sendAm I your passion your promise your end/I say I am/ Yes I am/ Your passion your promise your end/Yes I am / Barring divine intervention/There is nothing between you and I/ Your body your power can sanctify/ Come feed your hunger your thirstLay it down the beast will die/You can question my heart once again/ I will stand firm in the tempest/ I will ride destinys' trail/ To believe when the truth comes up empty/ To hold and respect without fail/Come and be one in the motion/A desire they cannot comprehend/Never to question again/For I am your passion-
Muy bien, muy bien poeta, ahora dános la canción original que le prometiste a Perico - dijo siempre serio el tecladista.Yo pretendiendo que todo estaba planeado y que el intento de presentarles una canción de la Etheridge como propia era solo una broma, saqué sin titubear otro papel de la bolsa trasera izquierda. Era uno de los últimos poemas que Hubert Robertson me había enviado. Los músicos empezaron de nuevo con la música. Sí, muy Dave Mattews Band, muy “Americana”, con dejos de Petty, de Springsteen, un poco blusy. Sin más remedio empiezo a cantar la letra como si fuera propia.

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5.11.08

Jueves 13: presentación de ARCHIPIELAGO

Presentación de la novela ARCHIPIELAGO de Heriberto Rodríguez. Jueves 13 de noviembre, 7 pm. en el Centro Cultural de Chile, Barrio Los Yoses, San José de Costa Rica.

Están todos invitados.





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